Este es el preciso momento en el que todo pasa

por NandoTravesí


Hay algunas películas que han logrado, tiempo después, lo que la prensa y la política no consiguieron en su día. Quizá, porque una de las funciones del arte es transmitir emociones y reflejar el alma humana, buscar la verdad de las cosas y mostrarlas en toda su dimensión y complejidad. Algo de lo que, lamentablemente, la política cada vez está más alejada y, tristemente, la mayoría de la prensa también. 

Las cosas pasan, ocurren por sí solas. Desarrollándose con su propia dinámica e independientemente del grado de atención política y mediática que les demos. A veces ninguno, porque prensa y política se concentran en su propio ombligo, en sus propios intereses y en engordar sin pausa el circo de entretenimiento en el que se mantienen dialogando las dos. A veces poco, porque ocurren tan lejos de nosotros y de nuestros intereses (generalmente con tendencia a ser parroquianos y cortoplacistas) que ni siquiera reparamos en su existencia. Otras ni nos enteramos, porque aunque ocurran cerca, muy cerca, quedan rápidamente aplastadas por la avalancha de información trivial con la que vivimos o por el siguiente anuncio publicitario.  

 Pero las cosas, tozudas ellas, siguen pasando. 

Y entonces llega una película que, unos años después, repasa los hechos y consigue explicarlos de manera magistral. Mostrando todos sus matices, sus contradicciones, permitiéndonos entenderlos en toda su dimensión y logrando conmovernos con su impacto y las potentes emociones que vivieron sus protagonistas. Cuando narran hechos contemporáneos, esos que pertenecen a “nuestro tiempo”, a nuestra generación, uno no puede evitar repasar su propia biografía hasta que consigue acordarse de “qué estaba haciendo” en aquellos momentos en los que todo pasaba. 

 La lista sería larga. Sin ir más lejos, podría empezar por la recientemente premiada SPOTLIGHT y su excelente revisión a los abusos sexuales en el seno de la Iglesia Católica en Bostón en 2001 mientras que, a la vez, nos hace suspirar por un tipo de prensa que casi ya no encontramos. Seguir por PERSÉPOLIS, que apoyado en la simpleza de los dibujos animados en blanco y negro nos narra la revolución Iraní de finales de los setenta.  O la impactante y reveladora SER DIGNO DE SER que se adentra en la “Operación Moisés”, una operación ejecutada a mediados de los 80 por Israel y Estados Unidos para transportar en secreto miles de judíos etíopes de los campos de refugiados somalíes a Israel. Y seguir creciendo si añadiéramos el documental ACT OF KILLING, LAS TORTUGAS TAMBIÉN VUELAN, INCENDIES por sólo mencionar algunas de esas grandes películas que nos enseñan a vivir y a pensar. 

Algunas desde el rigor del documental, otras desde el ensayo y las más basándose en la historia y manteniéndose fieles a los hechos, aunque se permitan licencias dramáticas para desarrollar el guión, son capaces de hacernos entender, comprender y sentir los miles de pliegues que componen la realidad, tanto la cotidiana como la de los tiempos convulsos. Entenderla desde el alma desnuda, sin las protecciones mentales y los chalecos-anti emociones con los que solemos transitar con prisa por la vida diaria. 

Todas ellas nos dejan una lección, una profunda reflexión sobre la sociedad y nuestro papel. Y aunque en muchos casos, ya es tarde para actuar en los hechos que la película nos muestra, nunca debería ser tarde para aprender. 

 Está por escribirse la lista de películas que quizá, en tan solo diez o quince años revise y nos muestre la historia de la Europa de hoy. La Europa que navega a la deriva, la que ha naufragado moralmente, la que degrada, cumbre a cumbre, los principios que le dieron creación y forma. La que se mantiene impasible ante el sufrimiento y solo actúa para intelectualizarlo, negarlo o alejarlo.  

Y quizá una buena película nos muestre en unos años ese descarnado, cruel e inhumano funcionamiento Europeo actual contando la microhistoria de cualquier refugiado… Una familia atrapada entre las vallas de dos países que hasta ahora se jactaban y presumían de no tenerlas. O la de otro, de quizá solo cinco años, ahogado al intentar llegar a una playa Europea. A una de esas playas que no sirven para las vacaciones. 

Entonces, cuando esa película nos haga reflexionar y nos arranque el corazón, será ficción, una talentosa recreación del pasado.

Pero hoy, es realidad. Y aunque usted lo sienta como algo lejano a la pantalla en la que está leyendo esto, está más cerca de lo que cree y le afecta. Le afectará. Nos afectará a todos. 

Y ocurre ahora: este es el preciso momento en el que todo pasa. 

Padres bañando a su recién nacido. Idomeni_Iker Pastor
Padres bañando a su recién nacido. Idomeni_Iker Pastor
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Una mujer espera con su bebé cerca del paso fronterizo de Idomeni. Manu Brabo

 

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