Punto y seguido.

por NandoTravesí


Las cosas existen por contraste. La vida está hecha de encuentros y despedidas, de noches y días, victorias, derrotas, hallazgos y pérdidas. Solo distinguimos los recuerdos porque existe el olvido y hay que tener finales para poder gozar de nuevos principios. Con cada paso, un paso queda atrás y hay otro por venir.

Mezclados sin orden ni concierto, por este rincón del país de Arcadia han vagabundeado pensamientos, historias, cuentos, reflexiones, libros, música, películas, exposiciones… Navegando sin rumbo, disfrutando de su libertad después de escaparse de los circuitos de un viejo ordenador por una fuga que los llevaba sin filtros y directamente a mar abierto. Flotando acompañados por la aleatoria banda sonora del momento, de quien pase por la calle con las manos en los bolsillos silbando una canción. “Aquí estaré, aquí me encuentras”, parecían decir a cualquiera que quisiera asomarse a visitarlos.

Todas las historias, también las de amor, empiezan en un momento determinado. A veces comienzan a gestarse en una mirada, en un encuentro, en un café, en una conversación que parece intrascendente y que inicia como otra cualquiera. Y ahí, sin que ni siquiera seamos conscientes, ahí empieza todo. Los finales, sin embargo, suelen ser mucho más claros y concretos. Y sean previsibles o por sorpresa, siempre suelen golpear con su contundencia.

Todo empieza. Todo termina. Porque todo, lo que nos gusta y lo que no, incluyendo los finales y las despedidas, caben en ese saco sin fondo y sin forma al que llamamos normalidad. Llegar e irse. Saludar. Despedirse. Nacer, morir. Y vivir entre medias una vida nómada e imperfecta con luces y sombras, alegrías y tristezas, recordando, olvidando; consiguiendo, perdiendo, abriendo y cerrando.

Las cosas existen por contraste. Y terminan yéndose con la corriente cotidiana de los días que todo lo arrastra con la fuerza de sus eventos inmediatos.

Y como en los países imaginarios no hace falta tener puertos concretos a los que arribar, esta travesía de más de tres años por Arcadia termina hoy aquí. Llegó el momento de pasar página y decir adiós o hasta la vista. Con agradecimiento y sonrisas porque ha sido un gran placer pero sin disimular un poso de tristeza, porque tristes deben ser las despedidas.

Sin que sea un punto final, sino un punto y seguido, nos seguiremos encontrando en otros rincones de internet o entre los renglones de las paginas de algún libro.

Y así seguimos, pasando páginas.

 

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