Cuando el río suena

por nicolaspena


La canción Big River (Gran río) de Johnny Cash hace las veces de mapa de navegación del Mississippi. Mientras el intérprete narra sus desventuras –“Las lágrimas que lloré por esa mujer van a desbordarte gran río”–, recorre ciudades bañadas por sus aguas, siguiendo su cauce. Parte de Saint Paul en Minnesota, en donde dice haber conocido a aquella mujer, pasa por Davenport, Saint Louis, Memphis y Nueva Orleans y, finalmente, llega a volcar sus tristezas en el golfo, ‘my blues’, dice Cash.

En el siglo XIX, en el sur de Estados Unidos, las tierras que bañaba el Mississippi eran zonas de plantaciones de algodón y caña de azúcar. Los esclavos que trabajaban la tierra y su herencia africana, con sus rituales ancestrales y el eco de sus lamentos, compusieron la banda sonora de la región. A principios del siglo XX, río arriba y río abajo, surgieron las raíces de géneros que estarían emparentados para siempre. Inclusive, hubo un momento en que el blues y el country no eran diferenciados más que por el color de la piel de sus intérpretes.

Louis Armstrong y Jewel Brown interpretan una de las tonadas esenciales de Nueva Orleans: When the saints go marching in. La canción nació como un himno de Gospel pero se popularizó en su versión de jazz. 

Además de la tradición oral de los esclavos, fueron necesarios elementos europeos, desde instrumentos hasta la estructura armónica de las composiciones. Con el río como un enorme banco de sonidos, las poblaciones en sus alrededores desarrollaron estilos distintos, dentro de una misma familia musical. Aún hoy muchos de esos subgéneros se identifican con el lugar en el que se originaron, así sucede con el blues de Memphis, el Nashville –subgénero del country– o el jazz de Nueva Orleans. Los ejemplos se cuentan por decenas.

Bessie Smith, una de las pioneras del blues en los años 20 y 30, interpreta St. Louis Blues. De hecho, varios estados y ciudades norteamericanas están emparentados con subgéneros del blues: Memphis, Detroit, Chicago, Texas o Louisiana.

Mientras en Nueva Orleans, Louisiana, es fundamental pasar por el barrio francés y detenerse a escuchar jazz en el Preservation Hall, varias ciudades del estado de Mississippi hacen lo suyo por mantener viva la memoria del blues, incluyendo la de B.B. King, orgullo local. Tennessee, por su parte, cuenta con dos paradas ineludibles: Nashville, quintaesencia del country y sede de su hall de la fama, y Memphis, que mantiene intacto el popular Sun Studio, para muchos la cuna del rock. Allí, el 4 de diciembre de 1956, Elvis Presley, Jerry Lee Lewis, Carl Perkins y Johnny Cash grabaron una sesión que se dio a conocer con el nombre de Million Dollar Quartet.

En 1918, con 17 años, un joven trompetista llamado Louis Armstrong aceptó un trabajo en un riverboat, uno de los populares barcos que surcaban el Mississippi, acompañados de una orquesta. Este recorrido lo llevaría a maravillarse con las ciudades del norte. Aunque muchos de los grandes géneros terminaron por mudarse a capitales como Chicago y Nueva York, el Mississippi está marcado con la música que surgió en su delta. Esta región es, como ninguna otra, cuna del patrimonio sonoro norteamericano.

El rock, el blues, el soul y el country tienen raices en la ciudad de Memphis. En las décadas del 50 y el 60, por sus estudios pasaron músicos de la talla de Aretha Franklin, Johnny Cash, Elvis Presley, Ottis Redding o BB King. 

 

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